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domingo, 4 de marzo de 2012

El estilo Rococó en Francia : surgimiento


Fue luego de la muerte de Luis XIV (1715), cuando el arte se desprende de muchas de sus restricciones. El Rey Sol gustaba mostrarse como el amo de la naturaleza a través de lo simbólico, aplicando la racionalidad en todo lo que lo rodeaba (arquitectura, jardines, protocolo, arte, etc.). Se mostraba como el hombre más poderoso de su tiempo a través de la representación artística. Orden, mesura y disciplina son tres adjetivos fundamentales cuando describimos la época de Luis XIV. El arte no escapaba a ello, el cual además se había convertido en una herramienta política y se encontraba atada a convenciones indeclinables.

El rococó se incia en Francia, sobretodo en las artes decorativas, hacia el 1720. El término proviene de la palabra francesa "rocaille" (piedra) y "coquille" (concha), elementos de gran importancia para la ornamentación de interiores en este período. Este estilo, en la pintura, retrataba un mundo de artificialidad y juegos. Aunque poco formal, era en esencia un arte de la aristocracia y enfatizaba lo que ahora parece haber sido el irreflexibo e indulgente estilo de vida de la nobleza en aquel momento, y no ya la moral, la piedad, la disciplina, la razón o el heroísmo de aquel arte del período del Rey Sol.

La llegada de la regencia, seguida por Luis XV, llenó de nuevos aires el arte francés. Se deja de lado la pintura seria y psicológica para dar lugar a temáticas mas livianas. Si bien los temas anteriores siguen existiendo y siendo apreciados, ha empezado a haber en este momento una preferencia por lo simple y lo natural, aquello que mejor representaba el espíritu de la época. El giro busca salir de la rigidez, de la racionalidad y de la seriedad para representar la busqueda de intimidad y el placer. Esto se logra no solo con el cambio de temática, sino que también hay un cambio en las técnicas, con la utilización de colores pasteles, suaves y luminosos, y dejando de lado la importancia al dibujo. Los temas más abundantes son las fiestas galantes y campestres, las historias pastoriles y las aventuras amorosas y cortesanas, entre otras.

martes, 28 de febrero de 2012

Jan van Eyck: Virgen del canciller Rolin

La admiración que despierta el artista flamenco Jan van Eyck no es algo que nos sorprenda. Este artista, nacido en 1390, introdujo un realismo innovador en los últimos años de la Edad Media, gracias al gran manejo que tenía de la pintura al óleo. Al ver las obras de Van Eyck nos envuelve la ilusión de realidad, generada por el gran detallismo y el buen empleo de los colores y de la luz.

Aquí les dejo su pintura Virgen del canciller Rolin. En ella se representa al donante de la obra, Nicolas Rolin. De pocos escrúpulos, buscaba salvar su alma profesando con ostentación un gran culto a la Virgen. Aquí se lo representa sobre un reclinatorio rezando frente a la imagen de la Virgen con el niño, quien levanta su mano bendiciéndolo mientras que con la otra sostiene un cetro que denota su Majestad. El sol poniente marca la presencia del reino celestial.

De fondo podemos ver un paisaje muy detallado que representa a Borgoña, sin que sepamos si es un paisaje real o imaginado por le artista, inspirado en la realidad. Algunas interpretaciones hablan de que el lado izquierdo del paisaje es el mundo terrenal y el lado derecho la Jerusalén Celeste, y que los hombres marchando por el puente son los fieles encaminados hacia allí.

Para finalizar, los dos personajes que se encuentran mirando el río podrían ser el mismo artista con su hermano.

La obra fue terminada en 1435. Aquí les dejo algunos detalles (clic sobre las imágenes para agrandar):

Detalle del bordado del vestido de la Virgen. El juego de sombras y luces nos crea la ilusión de volumen.


Detalle de la corona sobre la Virgen, en oro y piedras preciosas. Se observa la gran técnica de van Eyck: manejo de colores y luces. Gran detallismo.


Paisaje de Borgoña, el cual algunos interpretan también como la Jerusalén Celeste por la gran presencia de Iglesias.


Lado izquierdo del paisaje, el mundo terrenal.


En el balcón, se cree que se encuentran el artista y su hermano


Columnas detrás de Rolin. Gran detallismo y realismo.

jueves, 23 de febrero de 2012

La pintura en el período Neoclásico

Si bien el neoclasicismo es un movimiento que se desarrolla en plenitud durante el siglo XIX, sus comienzos se encuentran a fines del siglo XVIII, años antes de la Revolución francesa. Se caracteriza por la proporcionalidad de las obras, con composiciones basadas casi siempre en figuras geométricas. Las escenas y las personas representadas siempre aparecen estáticas. Esto quiere decir que los pintores del neoclasicismo no buscaban una escena "natural", sino mas bien teatral, actuada, con cierta alevosía. Utilizaban colores neutros, apagados, poco vivos. Para lograr eso algunos utilizaban los grises para mezclar en los colores para así dar ese efecto tenue. Por otro lado, la temática principal de este periodo era la antigüedad, es decir, se buscaban los mismos parámetros de representación y belleza que en las esculturas de la antigüedad.

Tenemos arriba un cuadro de Jacques Louis David, el cual se llama "El Juramento de los Horacios" ("Le Serment des Horaces", el cual posée una riqueza interpretativa inmensa, la cual voy a postear seguramente en breve). Se trata de un cuadro histórico, y como todos los cuadros de este tipo, posee una dimensión inmensa: 3,30 mts x 4,25 mts.

En el mismo vemos:

  • una representación estática, con movimientos muy poco naturales.
  • el personaje del medio, un señor mayor al que poco se le representan las características de su edad
  • mujeres a la derecha, las cuales se encuentran tristes, pero aun así ninguna tiene la expresión de amargura ni se le ven sus lágrimas.

Todas estos detalles tienen su motivo en otra de las características del neoclasicismo: no se buscaba una representación verdadera, sino que se mostraba una imagen idealizada que busca la belleza ideal.

En el retrato que tenemos al costado ésta característica se nota aun más. Del mismo autor (J.L. David), este retrato es de Madame de Verninac. Si bien la persona representada existió en la realidad, el pintor idealizo sus rasgos para hacerlos más proporcionados, poniendo la belleza ideal por encima de lo verdadero. En este cuadro, Madame de Verninac no muestra gesto alguno y su postura es algo incomoda. Su vestimenta y su peinado nos recuerdan a aquellos utilizados por los griegos. Por último, los colores son apagados y la luz es artificial (es decir, no es una escena donde se ve la luz del sol o de una vela, sino de un haz de luz que viene directamente de arriba del personaje, como en un teatro). Este, como vemos, es otro gran ejemplo de la pintura del neoclasicismo.

Por último, pongo como ejemplo el cuadro de Elisabeth Vigee-Lebrun de María Antonieta con sus hijos. Si recordamos todo lo que dije anteriormente, este cuadro cumple con absolutamente todos los requisitos: belleza idealizada, ocultamiento de la expresiones reales con personajes completamente estáticos, composición basada en las figuras geométricas, colores apagados y luz artificial.